En IMPROVISA trabajamos de la mano con la metodología IEM.

El Instituto de Educación Musical (IEM) es una asociación de profesores diseñada, creada y dirigida por Emilio Molina, centrada en impulsar y fomentar un sistema pedagógico para la enseñanza musical y su aprendizaje. Esta metodología está basada en el desarrollo integral de la invención, de la imaginación y de la creatividad, y aboga  por la improvisación, entendida como control del lenguaje musical. 

La metodología IEM abarca propuestas metodológicas concretas para la enseñanza musical en todas sus áreas y niveles.

Como principios de intervención mantienen que el alumno no recibe explicación teórica que no necesite para inventar sus propias canciones y, en contrapartida, toda explicación teórica será inmediatamente puesta en práctica dentro de la creación del propio alumno para asegurar su asimilación. El instrumento es la herramienta base para llevarlo a cabo.

METODOLOGÍA IEM

Esta metodología propone la enseñanza de la música través de los siguientes puntos: 

1. Selección de una serie de melodías populares y clásicas elegidas de acuerdo con unos principios armónicos, rítmicos, melódicos y formales. 

2. Análisis y extracción de los componentes rítmicos, melódicos y armónicos. Todo ello teniendo el cuenta el nivel del alumnado y su madurez.

3. Juegos de improvisación rítmica y melódica en base a estructuras dadas. Creación de motivos. Sistema pregunta-respuesta. 

4. Ejercicios de ritmo y de entonación derivados del análisis.

5. Instrumentación de las melodías populares y clásicas seleccionadas, formando un grupo instrumental, vocal o mixto. Se propone una creación  propia del aula al final de cada unidad donde se utilizará principalmente  instrumentos de percusión, percusión corporal, piano, xilófonos, ukeleles y canto. Esta idea se inspira en el proyecto CBS – Crea Banda Sonora, de Antonio Domingo, donde todos los alumnos participan en el proyecto musical creando una pieza musical original a partir de lo trabajado en la unidad.

 IMPROVISACIÓN

         A lo largo de la historia, la mayoría de los compositores/as han improvisado porque constituye un acto de creación inicial que les proporciona ideas para sus propias obras. Es por esto por lo que Aróstegui (2014) comenta que es muy difícil separar la creación de la improvisación, ya que la improvisación es la creación inmediata.

Desde este punto de vista, la improvisación se convierte en una oportunidad, tanto para el alumno/a como para la profesor/a de expresarse, desarrollando la creatividad desde el principio de la enseñanza activa. 

Incluso, la improvisación musical posee un carácter interdisciplinar que le permite abordar contenidos de otras áreas, abarcando así más competencias.

Dada su gran importancia, la improvisación se relaciona con otros temas que abordan aspectos didácticos y pedagógicos de la música que son esenciales para el enfoque general de cualquier actividad en el aula:

“La música como lenguaje y medio de expresión” .

“Corrientes pedagógico-musicales del s. XX”.

“La música como desarrollo integral del niño”.

“El juego”.

“La dramatización”.

“La mente matemática”.

LA IMPROVISACIÓN COMO MÉTODO DE APRENDIZAJE

La improvisación como forma de expresión libre y espontánea. 

“IMPROVISAR EN MÚSICA ES LO MÁS PRÓXIMO AL HABLAR EN EL LENGUAJE COMÚN”

Hemsy de Gainza.

En el lenguaje hablado aprendemos palabras y normas para poder expresarnos y pedir lo que queremos. Si solamente aprendiéramos a recitar o transcribir de memoria poesías, relatos, obras literarias… no podríamos entender el significado de lo que se está diciendo. Para poder integrar el arte musical es indispensable participar en él a través de música propia mediante procesos de libre expresión:

IMPROVISACIÓN COMO FORMA DE EXPRESIÓN LIBRE Y ESPONTÁNEA

“La improvisación es una actividad proyectiva que puede definirse como toda ejecución musical espontánea producida por un individuo/a o grupo”. (Gainza 1983).

Si equiparamos la improvisación con el lenguaje hablado deben distinguirse dos conceptos:

   –Libre improvisación intuitiva (Gainza).

   –Expresión correcta de un mensaje usando elementos del lenguaje musical (Molina 1994), que defiende que debemos conocer el vocabulario, sintaxis, giros propios del lenguaje musical para poder expresarnos con sencillez y corrección.

Emilio Molina propone una metodología (IEM) de enseñanza que parte del primer concepto para terminar en el segundo, utilizando la improvisación como sistema pedagógico, donde se van aprendiendo los elementos del lenguaje musical según se vayan necesitando hasta alcanzar su dominio a través del instrumento, es decir, igual que el aprendizaje del lenguaje hablado.

CREATIVIDAD E IMPROVISACIÓN.

Cuando estudiamos música o llevamos a nuestros hijos/hijas a clase de música, entendemos que la CREATIVIDAD y el trabajo de esta viene intrínseca en su enseñanza, ya que el arte de la música debería ir de la mano de este término. Pero a diferencia de lo que debería ser, la CREATIVIDAD queda olvidada cuando nos convertimos en reproductores de notas escritas por compositores/as, con un estilo determinado y tenemos que respetar cada detalle escrito en las partituras.

Tanto los compositores/as, como sus creaciones deberían ser nuestra fuente de inspiración para adquirir herramientas y poder desarrollar nuestra creatividad a través de la IMPROVISACIÓN y la COMPOSICIÓN.

Según MARINA (2003), la creatividad es la capacidad para ir más allá de lo dado y engendrar ideas nuevas e interesantes. Es el puente de unión entre análisis y práctica.

El proceso creativo NO es lineal, sino superpuesto, pero puede dividirse en:

         -Preparación.                                         -Incubación.

         -Iluminación.                                       -Verificación.

La improvisación, tanto guiada como libre, se sirve de la intuición para generar música.

El elemento diferencial en el proceso creativo es la INTUICIÓN, ya que es un procedimiento inconsciente.  Esto produce que la única forma de entrenamiento sea mediante la constitución de hábitos.

Si se utiliza la improvisación como sistema pedagógico (Metodología IEM), se estará creando el hábito de improvisar, lo que se traduce como el entrenamiento de la intuición musical, el inconsciente musical, el cual es el elemento diferencial en el proceso creativo expuesto anteriormente.

Esta relación se retroalimenta a medida que se avanza y eleva el nivel de ambas.

TÉCNICAS DE IMPROVISACIÓN

Para que el alumnado consiga expresarse de forma libre y espontánea, debemos seguir un proceso que se preocupe de la absorción de nuevos materiales y de la expresión de lo propios de cada individuo a través de las experiencias motivadoras NO autoritarias, respetando y valorando las ideas expuestas.

         La improvisación musical comienza con la simple imitación y una vez que el alumno/a se sienta cómodo/a, se le da la libertad para realizar su trabajo individual (BERNAL 2003)

         El acto de improvisación puede ser desencadenado por dos tipos de estímulos:

         –Musicales: ritmo, melodía, forma, estilo, timbre…

         –Extramusicales: sentimientos, emociones, ideas, imágenes, colores, textura, formas, historias, personajes…

Esta producción musical improvisada puede realizarse utilizando el propio cuerpo, pequeños instrumentos de percusión u otros más complejos para crear los sonidos.